Podrás romper de nuevo el juramento, deshaciendo las cadenas que te ataron una vez. Pero dame tú el valor, que tengo miedo. O, puedes darme una esperanza O, arrancarme, al fin las ganas de seguir por ti buscando entre mi almohada ¿qué es una dama blanca?. Si hay Dios, seguramente entiende de emoción. Podría haberte dicho que me importas. Eso... y un millón de cosas.
Pude hacerlo y no lo hice y no sé por qué. Será porque es más fácil escribirlo o demostrarlo. Aunque en mi actitud no soy tan evidente, no puedo sufrir más. Que el dolor cuando es por dentro es más fuerte, no se alivia con decírselo a la gente. Lloraré... si sé llorar, como el tímido rocío del clavel, en soledad.


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